MI VIDA SEXUAL YA NO ES LA MISMA.

 ¿ES PEOR O MEJOR?

Sentir el deseo del otro, su satisfacción, muchas veces nos ha hecho olvidar o ignorar, nuestro propio placer. Llegó la hora de descubrir que nos hace vibrar para ser esa mujer que propone, que se niega o acepta porque sabe lo que le gusta y lo que quiere, la que conoce su cuerpo, tiene iniciativa y quiere tener relaciones sexuales sin traicionarse.

Somos la generación de mujeres que se lanzaron al deleite del amor y el sexo sin saber en qué se metian, somos las que no tuvimos padres que nos hablaran del tema, ellos hicieron su mejor esfuerzo, pero no fue suficiente. Somos las valientes que en esta especie de nueva adolescencia en la madurez, le surgen preguntas que quizá podamos responder.

 Si te encuentras preguntándote: ¿si el deseo sexual es cosa del pasado?, ¿si la falta de interés que sientes ahora significa que nunca has disfrutado plenamente?, o si no estás segura si has sentido un orgasmo,  no estás sola. Muchas mujeres a esta edad, sino todas, nos enfrentamos a una encrucijada: el cuerpo cambia, la rutina con la pareja puede ser monótona, podemos estar solas y las prioridades de vida se reajustan. Esta etapa no marca el final de la sexualidad, sino una oportunidad para reinventarla.

¿No te gusta el sexo? O ¿no lo has disfrutado? Esas son buenas preguntas, puede pasar que pienses que no te gusta el sexo y por eso lo rechazas o lo ignoras, pero ¿será que no lo has disfrutado y has dejado en manos de otro tu placer? Si fuera este el caso, nunca es tarde para descubrir el propio cuerpo.

Si tienes pareja podrías estar sintiendo que tu relación ha cambiado,  los factores pueden ser físicos, como la sequía vaginal y los cambios hormonales o emocionales, el estrés, la rutina o la falta de comunicación con la pareja. Lo importante es entender que la satisfacción sexual no es una línea recta, sino un camino lleno de curvas y desvíos.

Si estás sola  puedes pensar que la sexualidad es un tema cada vez más lejano y que no puedes disfrutar de tu cuerpo y bienestar, pero tu ventaja es la libertad que tienes de tomar decisiones sin negociar, de dedicarte a tus propios intereses y redescubrirte.

Estar sola te brinda la oportunidad de conocerte a un  nivel más profundo, fortaleciendo la autoestima y la independencia,  te da la oportunidad de tener calidad sobre cantidad, pues la soledad puede motivar a buscar relaciones, ya sean de amistad o románticas, que sean genuinas y de calidad, no solo para evitar estar sola.

En cualquier caso pueden haber causas que no te dejan claro si no te gusta el sexo o no lo has disfrutado; la falta de buenas relaciones sexuales con las cuales comparar, problemas físicos, emocionales, malas experiencias, educación o creencias restrictivas, religion, inseguridades, cambios físicos,entre otras.

Ahora, de lo que se trata es de avanzar, no quedarse relegado y negarse al disfrute natural del cuerpo, busca tener comunicaciones abiertas, es crucial hablar honestamente sobre lo que se siente, miedos y deseos. Si estás sola, comunica tus necesidades y expectativas en futuras relaciones.

Ya sea sola o en pareja, la sexualidad no tiene fecha de caducidad, exploremos lo que nos da placer, conozcamos nuestro cuerpo y disfrutemos de lo que nos gusta pensando también en lo que queremos  dar, y si es necesario, consultemos a un profesional para resolver dudas o problemas.

Para no caer en círculos viciosos que no nos dejan avanzar en el disfrute propio, debemos tener cuidado con buscar pareja para no estar sola, esto puede llevarnos a relaciones tóxicas donde una mujer se somete o depende emocionalmente del otro, perdiendo su identidad. 

Si tenemos pareja no  ignoremos cuando  la sexualidad se  vuelve una obligación, o se ha eliminado por completo sin acuerdo mutuo, esto puede generar resentimiento, frustración y una profunda desconexión.

Es muy importante que reforcemos nuestra capacidad de hablar de las necesidades personales y sexuales,  así se  evita la soledad en pareja y la insatisfacción por falta de comunicación.  No es un secreto que las mujeres de nuestra generación, solemos usar el silencio como método para ocultar nuestros deseos y necesidades, también para dar aprobación. Si proponemos lo que deseamos y pedimos lo que queremos, nuestras relaciones sexuales tomaran otro rumbo, nuestras relaciones de pareja se convertiran en toma y dame de disfrute mutuo, reconociendo el gusto por el sexo o el disgusto hacia él, si fuese así también sería positivo, de lo que se trata es de identificar nuestros deseos y gustos.

Animémonos a cultivar la curiosidad, la autoexploración para el conocimiento del cuerpo, a dejar de lado los tabúes, a tomar la iniciativa descubriendo desde nuestro interior los deseos más íntimos, porque nuestra vida sexual a los 50+  ya no es la misma, es mejor. 

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