
Somos el paisaje que se disfruta, que se recorre sin prisa, que se admira y se siente. Tenemos el placer en su edición premium, donde la respuesta no es acelerada e inmediata. Es profunda, calmada, sentida e intensa.
El orgasmo a nuestra edad ya no es el final de la historia, es el antes, el durante y el después desde donde se recuerda para volver a comenzar; ahí está la clave del disfrute cuando ya no se busca sino se permite. A los 50+ lo que tenemos es libertad para poder expresarnos, en pareja o en solitario, el autoconocimiento es la herramienta para disfrutar del cuerpo y apreciarlo sin estereotipos de otros momentos de la vida.
Vamos a ir a la edad media en donde las mujeres se veían como seres inferiores que no tenían derecho ni al placer, por el contrario, los hombres se daban el gusto de disfrutar de sus deseos carnales sin el menor pudor, pero a pesar del momento historico hubo una mujer maravillosa, Hildegarda de Bingen, monja benedictina del Sacro Imperio Romano Germánico quien fue la primera mujer en describir el orgasmo femenino y hablar de la sexualidad como un todo en pareja, dándole su lugar a la mujer y afirmando que el sexo no era fruto del pecado. Y el placer, era cosa de dos: “Tan pronto como la tormenta de la pasión se levanta con un hombre, es arrojado en ella como un molino”.
“Sus órganos sexuales son entonces, por así decirlo, la fragua a la que la médula entrega su fuego. Esa fragua luego transmite el fuego a los genitales masculinos y los hace arder poderosamente”.
“Y su pareja está lejos de ser un recipiente insensible.”
“Cuando la mujer se une al varón, el calor del cerebro de ésta, que tiene en sí el placer, le hace saborear a aquél el placer en la unión y eyacular su semen”.
Ella abrió la puerta para que, siglos después, la mujer, pudiera reconocer y vivir la sexualidad a plenitud ( aunque muchas no lo hagan), que se entreguen al deseo activando las áreas cerebrales del placer y la memoria (perfectas para el bloqueo mental de la menopausia), liberen oxitocina y se olviden del dolor de cabeza. Hoy los hombres tienen una mayor responsabilidad, dar y recibir placer, ya no es cosa del disfrute en solitario o donde solo importe el yo, ahora es tiempo de gozar, y para eso hay que conocer a la pareja y sus gustos, hay que saber en dónde acariciar, cómo jugar o en dónde besar.
El clítoris es una parte importante para lograr el orgasmo pero no el único, para estimularlo hay que conocerlo, lo mismo sucede con el órgano masculino, el pene, es importante pero no el único. Cuando se disfruta el placer en pareja a los 50+ no deben existir miedos, complejos o vergüenza, se trata de entregarse al disfrute del cuerpo y vivir la sexualidad con la libertad que nos da el estar aquí y ahora, lanzándose a buscar lo que queremos y lo que, de pronto, no nos hemos atrevido a vivir.
Pero el orgasmo no aparece así como así, es importante el autoconocimiento, por eso toca autoexplorarse, reconocer en nuestro cuerpo las zonas erógenas, que no tienen que ser solo los genitales. El cuerpo y la piel son infinita fuente de placer, descubrir el ritmo que te gusta, la intensidad de las caricias, saber cuándo aumentar, disminuir o parar un estímulo, en dónde tocar, son parte fundamental si quieres sentir, para disfrutar, y no pensar, para responder. Exactamente igual pasa cuando conoces esos puntos claves de tu pareja.
Tu cabeza juega un papel indispensable, cuando te dejas llevar por las sensaciones; la respiración, el roce de la piel, el calor, y te olvidas de pensar, solo disfrutas. Seguro obtendrás el premio mayor, el orgasmo.
No podemos dejar de lado la comunicación, no solo con palabras se comunica, si tu fuerte no es hablar, puedes tomar su mano y direccionar mostrando lo que quieres; siempre expresar lo que nos gusta o queremos es la ruta, encontrar la forma comoda de expresarse para insinuar, pedir o dirigir, porque por ese camino llegamos a la lubricación que aumenta la sensibilidad, importante en esta edad más que en cualquier otra.
Los detalles como el lugar, el ambiente cálido y sensual, la música, los juguetes sexuales, los juegos en pareja son claves para que no vayas directo al grano, eso acaba con cualquier encuentro, si quieres avivar la llama, olvídate del reloj y los prejuicios, entrégate a la pasión.
No olvides, recorre el paisaje y reconoce el éxtasis del placer, así vas a querer más, vas a quitarte el estrés, te volverás cómplice, miraras con picardía, jugaras con tocamientos fuera de lugar, estarás abierto a experimentar, y empezarás el siguiente encuentro al finalizar el anterior, siempre de común acuerdo, jamás obligado.
Que vengan más y mejores orgasmos, porque a los 50+ el placer debe ser la norma no la excepción.


