UNTARSE…

EL PLACER DE UNTARSE CUANDO LOS CUERPOS SE ESCRIBEN CON FLUIDOS

Lejos de la pulcritud forzada y los tabúes heredados, hay un goce profundo en dejarse manchar durante el sexo. Untarse con semen, saliva, lubricación o sudor no solo es un acto erótico, sino también una forma de celebrar la vitalidad del cuerpo, la libertad del deseo. Y sí, hasta sus beneficios sensuales para la piel.

Este blog explora el erotismo de los fluidos sexuales, sus beneficios en la piel y la experiencia de ingerir semen con información verificada, despojando prejuicios y reivindicando una sexualidad sin vergüenza.

En la educación sexual tradicional, casi todo lo que gotea, huele o brilla era sinónimo de vergüenza. El sudor debía ocultarse. La lubricación, silenciarse. El semen, eliminarse lo más pronto posible. Pero el cuerpo humano, cuando ama y desea, se transforma en un laboratorio viviente. Expulsa, emana, chorrea. Y en vez de esconder esos rastros, hay quienes eligen celebrarlos. Porque hay belleza en untarse. Hay libertad en quedar cubiertos por lo que el cuerpo produce cuando el placer arde.

El semen, la saliva, el flujo vaginal o el sudor no son impurezas. Son testigos. Son huellas. Son el lenguaje íntimo de un cuerpo que se abre, que se entrega, que marca territorio con deseo.

Untarse como lenguaje erótico

Dejar que los fluidos recorran la piel, que el semen caiga sobre el pecho o el rostro, que la lubricación empape los muslos, que la saliva una los labios y los sexos, es para muchas personas una experiencia erótica poderosa. No se trata de suciedad, sino de simbolismo. Es la expresión de una entrega sin filtros, una forma de decir: te deseo tanto que quiero dejarme llevar por ti, sin pudores, sin limpiar, sin borrar lo vivido.

Hay quienes lo viven como adoración. Otros como rendición. Otros como juego. Lo importante no es la forma, sino el acuerdo, la mirada compartida, el consentimiento.

Beneficios del semen en la piel y al ingerirlo

Más allá del placer erótico que puede representar, el semen (en contextos de salud sexual segura y mutuo consentimiento) tiene algunas propiedades interesantes:

En la piel: El semen contiene proteínas, zinc, ácido ascórbico (vitamina C), calcio, magnesio, fructosa y otras enzimas. Posee espermina, una enzima antioxidante que ha sido estudiada por su posible efecto rejuvenecedor. Algunas marcas cosméticas han explorado su uso tópico para suavizar líneas finas. Su pH es ligeramente alcalino, lo cual puede equilibrar zonas cutáneas irritadas, aunque no debe aplicarse sobre heridas abiertas ni en casos de alergias.

Al ingerirlo: Está compuesto en un 90% de agua y contiene pequeñas cantidades de nutrientes como proteínas, sodio, fructosa, potasio y zinc. No engorda, no intoxica ni altera el cuerpo. Para la mayoría de las personas, es completamente inocuo. Algunos estudios han explorado efectos positivos del semen en el estado de ánimo, debido a su contenido de hormonas como serotonina y melatonina, aunque la evidencia es aún limitada y no concluyente. Lo esencial es que provenga de una pareja sana y estable, sin infecciones de transmisión sexual.

Importante: Estos beneficios no deben usarse como justificación o presión para realizar prácticas no deseadas. La elección de untarse, lamer, tragar o jugar con fluidos debe ser libre, informada y consensuada.

Sudor, saliva, flujo: el cuerpo como obra

La saliva une bocas y sexos. El sudor enciende la piel. El flujo vaginal puede ser tan aromático como sagrado. Cuando una pareja se permite explorar sin asco ni miedo, lo que antes era considerado “sucio” se vuelve símbolo de goce, de autenticidad, de vida. Se transforma en tinta con la que se escribe una historia íntima sobre el cuerpo del otro.

Precauciones y acuerdos

No todos disfrutan de estas prácticas. Algunas personas prefieren limpiarse, otras sienten rechazo. Escuchar al otro es esencial.

Usar protección si no hay conocimiento completo del estado de salud de la pareja. Algunos fluidos pueden transmitir infecciones de transmisión sexual (ITS).

No aplicar semen en los ojos ni sobre heridas.

Hablar antes del acto: ¿te gusta? ¿te molesta? ¿Te excita que lo deje en tu cara, en tu pecho, en tus nalgas, en tu espalda, en tu lengua?

En el amor y el sexo, la piel puede ser lienzo, altar o mapa. Y los fluidos (esos humores vitales, antiguos, poderosos) son las tintas con las que se dibuja el deseo sin censura. Untarse es decir no quiero borrar esto, quiero sentirlo, quiero llevarte puesto un rato más. Es una forma de pertenecer al otro. Y también, una forma de regresar a uno mismo.

Porque a veces, lo más erótico no es el acto, sino el rastro. Lo que queda cuando el cuerpo ha dicho su verdad.

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